La Corte explicó que el peso probatorio de una experticia no depende de la sola autoridad del especialista. El examen judicial debe concentrarse en la idoneidad específica del perito, la transparencia de las premisas fácticas, la validez metodológica, la coherencia del razonamiento y la inteligibilidad del dictamen.
En análisis de firmas y manuscritos, esta estructura obliga a revisar si las muestras empleadas son aptas y verificables, si el método fue realmente explicado y si la conclusión guarda proporción con los hallazgos observados.
Aun un procedimiento técnicamente aceptable pierde fiabilidad cuando se apoya en datos incompletos, débiles o no verificables.
La experiencia no reemplaza el método.
Los datos importan tanto como la técnica aplicada.
La conclusión debe ser proporcional al soporte disponible.
Sobre el Autor
Richard Poveda
Analista Forense de Documentos- Grafólogo
Especialista en ciencias forenses
Universidad Católica de Colombia